En líneas generales, se realizan cuatro pasos. Empieza con limpieza, tonificación y exfoliación. Sigue con la extracción manual de puntos negros e impurezas para, posteriormente y con la piel receptiva a los principios activos, aplicar una mascarilla y un cóctel de vitaminas. Termina con un profundo masaje con crema (específica para nuestra piel) en escote, cuello, cervicales y rostro.